sábado, 21 de febrero de 2009

Sexto sentido



Porqué será que ya no soy capaz de follarme a un tío, si se que luego no me va a apetecer abrazarle, perderme entre sus brazos, mirarle a los ojos mientras le muerdo la boca, jugar con su lengua, dormir pegada a él y olvidarme del mundo.
Porque la ternura forma parte indispensable para mí dentro del sexo, no importa lo salvaje que sea, lo morboso, tengo que sentir esa conexión que lo convierte en un momento único.
Sentir que en ese particular instante le pertenezco y él me pertenece, la complicidad.
El sexto sentido, ese es el que me activa, el que alborota los miles de neuronas que viven dentro de mi cerebro, no necesito verle, ni siquiera escucharle, a veces son solo sus palabras, las leo y me pongo, me enciendo, solo tres palabras consiguen hacerme palpitar, noto como fluye la sangre por mis venas, me hace sonreir, sentirme viva, el deseo explota de repente, una bruma cargada de imágenes acude a mi pensamiento, me envuelve, me enerva.
Es quien hay detrás de esa polla, de esas manos, de esa boca, lo que me transporta, me seduce, me arrebata, se me lleva el alma, lo hace mágico.
No, no me sirve cualquiera, no me da placer cualquiera que no consiga llegar a ese rincón de mi ser, que sea capaz de estimularme de tal manera, que me conmueva con solo mirarle, magnifica el placer, lo hace auténtico, completo. El orgasmo que me provoca traspasa la piel, me sale del alma, de lo más profundo, capaz de arrancarme las lágrimas, sentir que algo se parte dentro de mí, el éxtasis.
Le miro y veo un cuerpo de hombre perfecto, pero no es suficiente, es como me mira, como se mueve, como me habla, como me toca, como me busca, como inventa, como me cuida. Me inspira, es su capacidad para hacer salir de mí los instintos más carnales, más salvajes, me desconozco y me reconozco más que nunca, soy finalmente yo, la que he llevado siempre dentro, estaba latente. Como si los cientos de piezas de ese puzzle que soy, fuesen encontrando al fin su lugar, viviendo algo nuevo, pero no desconocido, experimentando todo aquello que estaba deseando brotar.
Se ha despertado la fiera, ha salido a la superficie, combinación de pasión y lascivia, deseo animal, buscando límites, retándonos, explorándonos continuamente.
Me entrego y siento que puede hacer conmigo lo que quiera, que yo puedo hacer y decir todo aquello que nunca me habia permitido, he llegado a ese punto de no retorno, subiendo de nivel, abducida, necesito más, imperiosamente más y más.
Una gata salvaje y melosa, muy zorra, muy puta, muy dulce.
El sexo vacío de sentimiento no me parece lo mismo, es un placer simplemente distinto. Lo conozco, lo recuerdo.

9 comentarios:

DENAVEGANTES (c) dijo...

Y yo dónde estaría en este juego?

Maldita inocencia dijo...

Quizá la ternura es lo más nuestro, aquello que nos hace ser nosotros. Quizá por eso dotar al sexo de ternura lo hace más grande, más vivo, más auténtico, más real, más vívido. Y además te da la confianza para pasar a tu lado más salvaje, más lascivo, donde lo das todo,a morir.

Nikita dijo...

Maldita
No podriamos estar más de acuerdo.
La confianza, la complicidad te permite llevarlo más lejos, darlo todo, a morir, sí.

Paco Bailac dijo...

Todo con "amor" es magnífico.


pacobailacoach.blogspot.com

Touchè dijo...

joder, nena. No te comento en tu último post… porque no tengo ni idea de portugués (jajaja).
Y vista la respuesta que le has dado a nuestro común amigo Mik… Me he venido a este.

Uffffff!!!... Sabes que (¿?). Mejor me contengo y no te digo lo que se me ha venido a la cabeza al leer este post, porque en bastantes líos me meto ya.
Y porque no corren buenos tiempos para la lírica.

Así pues… me limito a devolverte el comentario (como en un toma y daca -jeje-) y a desearte que todos tus revolcones sean con amor, ó al menos con sentimiento, porque efectivamente : NO HAY COLOR.

Un besazo… canalla. Como a ti te gustan.

Anónimo dijo...

Mas deacuerdo no puedo estar, has descrito de una manera muy precisa lo que siempre he pensado. Por eso cuando encontramos con quien tener eso, dificilmente se deja ir.
Le has puesto nombre al sexo fuerte.

susana erotomana dijo...

Desde luego la ternura es la pimienta, o la sal, o el azúcar.

Interesante tu blog, y estupenda la selección de imágenes.
Saludos

Anónimo dijo...

De acuerdo totalmente, la dulzura y sentirte cuidada hace que uno no se sienta vacía... Y quieras darle todo de vos a esa persona que te inspira tanto sea, sexo salvaje y voraz, como sexo dulce y con mucha paz...

Besos!
J.

sumiderodefuria dijo...

Es muy diferente el sexo simplemente deportivo, más mecánico, que cuando hay ternura además. No sólo en el sexo, sinó incluso en el trato en general. Cuando hay complicidad, etc. gana en profundidad. No es que lo primero esté mal —no lo está—. Sencillamente es que son dos cosas distintas.

Saluditos