
El buen sexo, intenso, morboso, incluso acelerado, es extremadamente placentero.
Si además va acompañado de misterio, te come por dentro.
Una cita a ciegas con un posible amante, precedida de toda esa liturgia de mensajes, de palabras que van haciendo crecer el deseo, cocinándolo a fuego lento, ese juego de buscarse, encontrarse, desaparecer.
Sentirte deseada, sentir la urgencia en el otro, que declare su fascinación por ti sin siquiera haberte probado, solo intuyéndote. Es capaz de encender la llama de la pasión fácilmente.
Búscame, planifícame un día de placer compartido en un lugar delicioso, una suite con hidromasaje y jardín privado.
Esperar a que llegue el momento, que tiemble solo de imaginarlo, que la impaciencia nos desborde y luego disfrutarlo lento, lento.
La única consigna desde el principio fue: quiero una venda negra en tus ojos y que me dejes amarte, sentir tu piel y tu carne vibrando junto a la mía, y descubrir además la mujer que llevas dentro, en todos los sentidos.
Si llevaré la venda en los ojos, dejaré que mis otros sentidos me lleven a ti, dejaré que me rompas a pedazos de puro placer, olvidaré quien soy para convertirme en piel, únicamente sentir, gozar, dejarme llevar por tus besos en todos mis rincones, regalarnos caricias, morir de gusto.
Cuídame tanto que no me quiera marchar.
Te esperaré con un vestido súper sexy de color negro, altos tacones, unas medias hasta medio muslo y la venda, mi sexo húmedo esperándote.
Hay fantasías que alguna vez deben llevarse a cabo.
Ha llegado el momento.
You dont know me,
but you will…
Nikita