
Se que no debería, se que no debería, se que no debería, lo se, mi mente no deja de decírmelo una y otra vez.
Pero yo siempre hago lo que no debería.
Me gustaría ser más cabrona, pero en el fondo me da igual.
Siempre hago lo que no debería.
Porque en realidad es lo que quiero, hacer eso, follarmelo, que me folle, como él sabe, follar como solo soy capaz de hacerlo con él, idos, enloquecidos, calientes.
Nos hemos comido la boca, largamente, nuestras lenguas no cesaban de buscarse, retorcerse. Como si tuviésemos algo pendiente, algún ajuste de cuentas que pensábamos vengar a base de placer, dejarnos la piel, matarnos el uno al otro, hundirnos en el vicio.
Casi me arranca la ropa, mi tanga salta sin contemplaciones, su boca entre mis piernas, anclado, dentro, muy dentro.
Su polla entre mis manos, la lubrico, mis labios la abrazan, la mojan, la acarician, la mete en mi boca y me folla la garganta con fuerza, me ahogo pero no puedo dejar de tragarla, me fascina sentir que me traspasa y a la vez pierdo levemente el sentido, justo en ese instante cojo aire, el suficiente para seguir y seguir en esa locura.
La lujuria desbocada, sus manos, su boca, su polla, sus maneras.
Mmmmmmmmmm y me convierte en agua, con esa cadencia, con ese impulso. Mátame, así, si!!.

Me veo en ese espejo salpicado de una increíble multitud de orgasmos, calientes, líquidos, imparables, él dilatándome, mi sangre bombeando, todo mi cuerpo arrastrado por una secuencia de convulsiones, derritiéndose, entregándose…
He sentido su furia dentro de mí, incansable, duro, intenso, es un delirio verle así, me llena, me llena su polla, me llena su energía, y me llena de lefa completamente, mi vientre inundado de su placer.
Irresistible poder.
Salvaje, es un salvaje, da miedo y a mi el miedo, este miedo a dejarme llevar por una pasión tan animal, me atrae, me arrastra.
Un placer adictivo. …orgasmos y más orgasmos.
Me penetra más allá de la piel, más allá.
Me ha encantado hacer todo lo que no debería una vez más.