Tiene la llave, tiene el poder.
En esos momentos en que su deseo y el mío se encuentran, se enlazan, se empujan, se atropellan, caemos por la pendiente resbaladiza de la lujuria, es imparable.
Es fuego, es real, es auténtico.
Me moldea con sus manos, con su mirada, con su voz.
Orgasmos licuados, orgasmos intangibles, orgasmos infinitos.
Me sigue embargando su presencia, seducida por su carisma.
Sus juegos, los míos, me alimentan el alma.
Insaciable, descubriéndome a mi misma.
Un complicado puzzle que ha ido encajando.
Descubro en mí, una mente perversa, un cuerpo salvaje, una curiosidad sin límite.
Sin palabras, a cuatro patas en el suelo, sexy, de negro.
El sujeta la cadena que cuelga del collar de perra ceñido a mi largo cuello, desato sus zapatos, levanto mi mirada azul,

le observo y lentamente se deshace de su corbata, de la camisa, lentamente, a una velocidad inversamente proporcional al aumento de mi deseo, a las palpitaciones que agitan mi respiración,debajo de la camisa lleva una camiseta blanca de algodón, puedo leer en sus ojos, esa mirada que me descompone, que me dice: niña te voy a matar,sus fuertes manos agarran la camiseta y la rasgan, la rompen descubriendo su torso, oigo el sonido de la tela partirse y quiero gritar, mi cuerpo se contonea en el suelo, siento mis piernas abrirse, mi sexo empaparse, mi sexo se contrae, se expande, se derrite, mis ojos abiertos de par en par, mi boca ahoga un grito de placer, de incredulidad, sin tocarme llego, llego a donde más me gusta ir, a ese lugar que solo él es capaz de hacerme llegar, como un disparo siento una corriente recorrer mi cuerpo desde el coño subiendo por mi columna estallando en mi boca que no puede evitar jadear, salivar, abrirse.
Vierte el aceite caliente de la vela en sus manos y se las lleva a su pecho, sus músculos, impregnando su piel y mi mente de los deseos más obscenos,
De pie frente a mi sigue sacándose el cinturón, se abre el pantalón, lento, muy lento, a la altura de mis ojos la intuyo, la ansió, gritaría:
dámela, dámela por favor, por favor, no puedo aguantar más, me tortura la espera, mis labios tiemblan, se abren, su ropa interior se aparta para dejar paso a su polla y mi boca la abarca, toda su verga entra en mi garganta, caliente como una perra, me la trago una y otra vez, turgente, brillante, la disfruto, empuja mi cabeza mientras siento, siento, la siento dentro de mi, dura, grande, inmensa, perfecta.
Tira de la cadena y me levanta, tiemblo de puto deseo.
Nuestros ojos se encuentran, fuego en nuestra mirada, sin palabras.
Esto no ha hecho más que empezar…….